Fundamentos
Pablo A. Banchi
Licenciado en Dirección Coral y Orquestal (UCA)
I.- Descripción
El Coro Nacional de Cámara (Co.Na.Cam) se proyecta
como un organismo artístico coral mixto de 52 integrantes, con la formación
tradicional de soprano, contralto, tenor y bajo. Este organismo, dependiente
del Ministerio de Cultura de la Nación, estará dedicado a preservar y difundir
el Patrimonio Coral Argentino y Latinoamericano y a interpretar el Repertorio
Coral Camarístico Universal, con especial dedicación a la interpretación a
cappella(1).
(1 Nos
referimos aquí a la ejecución sin acompañamiento instrumental.)
Quedará bajo la competencia de su programación, la
ejecución de obras concebidas originalmente para agrupaciones
corales de carácter académico y los arreglos corales o
adaptaciones provenientes del cancionero popular.
II.- Objetivos generales y específicos
Objetivos generales
- Difundir
y valorizar la obra coral de nuestro Patrimonio Argentino, académico y popular.
- Acercar
el repertorio coral universal a todos los ámbitos sociales y diversidad de
públicos con el propósito de acrecentar la cultura general y el acceso
universal a la cultura.
- Federalizar
nuestra actividad coral a través de giras de conciertos y presentaciones en
diversos ámbitos geográficos de nuestro país, en vinculación con organismos
artísticos de las provincias y/o municipios.
- Impulsar
proyectos artísticos que convoquen a la sinergia con otros organismos
artísticos dependientes del Ministerio de Cultura.
- Optimizar y aprovechar los
espacios públicos y salas de concierto.
Objetivos específicos
- Proveer
al Ministerio de Cultura de la Nación un organismo coral profesional dedicado a
preservar el patrimonio nacional y universal, del repertorio coral de cámara a
cappella.
- Crear
un espacio permanente de ensayos y conciertos, destinado a divulgar
el repertorio argentino de música coral de cámara a cappella y/o con
acompañamiento de conjunto instrumental de cámara.
- Convocar
a nuestros compositores y arregladores con el propósito de estimular su
producción y difundir sus obras, aportando un instrumento idóneo y
especializado.
- Acercar
a una gran diversidad de públicos el repertorio argentino y universal de música
de cámara a cappella de todos los tiempos, sacro y profano, académico y
popular.
- Realizar
giras artísticas por todo el país, que permitan hacer extensivas las propuestas
culturales ministeriales a todas las provincias.
- Incrementar
la productividad artística con una renovación permanente del repertorio.
- Establecer
una sinergia de labor cooperativo con otros organismos artísticos dependientes
del estado Nacional, Provinciales y Municipales.
III.- Marco conceptual. Fundamentos
A.- Fisonomía actual del coro de cámara a cappella.
En el siglo XIX, el coro a cappella adquiere su
fisonomía actual. Comienza a ser mixto y las necesidades del nuevo repertorio,
establecen el orgánico en un número aproximado de 50 integrantes. Modelo
establecido conforme al tipo de coro que dirigían Félix Mendelssohn y Johannes
Brahms.
Al iniciarse el concierto público, se
amplía el concepto de música de cámara especialmente en la actividad coral. Ya
no era un grupo reducido de cantantes e instrumentistas que representaban su
música en los recintos de la nobleza (cámara o habitación), ahora el coro debía
llenar con su sonido la sala de concierto.
El coro de cámara crece numéricamente por las
exigencias de los repertorios del siglo XIX hasta nuestros días. Surge un nuevo
concepto de densidad sonora, se amplían las exigencias de la extensión vocal,
se complejiza la escritura llevándola incluso al virtuosismo, se multiplican
los “divisi” incluso en todas las cuerdas, en los dobles coro el peso sonoro
necesario no admite una densidad menor a 50 cantantes.
Así como el coro de cámara incrementó su número, el
coro del repertorio sinfónico y operístico creció significativamente en la
demanda de integrantes y potencial dramático llegando a números y orgánicos
colosales. Algunos ejemplos representativos son: la Sinfonía nº. 8 de Gustav
Mahler (Rep. Checa 1860-1911) para coro, orquesta y solistas, conocida como la
¨Sinfonía de los mil¨; la Grande Messe des Morts de Héctor Berlioz (Francia
1803-1869) y los melodramas de Richard Wagner (actualmente Alemania,
1813-1883). El coro sinfónico equilibró su número en conformidad con
el desarrollo del orgánico orquestal, que exigía cada vez mayor densidad
sonora.
La tradición a cappella, como en la capilla
literalmente, hace referencia a las restricciones en el uso de instrumentos musicales
en las iglesias cristianas prerrenacentistas. No obstante, la tradición ha
conservado el significado primigenio de esta expresión, diferenciando
sustancialmente al coro a cappella del coro con acompañamiento instrumental. A
partir de aquí, la música coral de cámara a cappella se diferencia
sustancialmente de la música sinfónica coral y operística, quedando bajo su
alcance interpretativo un nuevo repertorio especializado y compuesto para este
nuevo orgánico.
Este es el instrumento que han heredado nuestros
compositores argentinos, y los compositores de América latina y Europa. El coro
de cámara a cappella se constituye así en el instrumento más ajustado y
elocuente para continuar con la tarea de transmitir y acercar a todo el público
nuestro Patrimonio Cultural Argentino, Latinoamericano y universal. Dicho
legado cultural se ha constituido a través del tiempo en patrimonio de la
humanidad y es nuestra misión preservarlo.
B.- Exigencias del repertorio y adecuación orgánica
del coro
Las diferencias sustanciales del coro a cappella
respecto del coro sinfónico y operístico radican en dos aspectos fundamentales:
B.1.- El perfil vocal y el ideal sonoro
Del mismo modo que los instrumentos tienen un
límite de tesitura, extensión e intensidad, las voces no tienen posibilidades
absolutas y su uso debe adecuarse a las necesidades expresivas de la obra. Así
como un narrador o un orador adecua su potencial al recinto y al carácter de su
contenido.
Hay voces cuya fisonomía es connatural y otras
factibles de ser adecuadas a determinados discursos musicales.
Otras no, independientemente de los factores técnicos. Un Heldentenor(2) desplegará
su potencialidad apropiadamente en una obra de Wagner y estará más condicionado
frente a los requerimientos de la polifonía antigua.
(2 Es el equivalente, dentro del repertorio alemán,
al tenor dramático, aunque con una cualidad más baritonal: el típico
protagonista wagneriano).
Este en un factor fundamental para tener en
consideración en las pruebas de admisión de los cantantes a un coro de cámara a
cappella o a un coro de repertorio sinfónico coral u operístico.
El coro a cappella, nuclea voces que por su
ductilidad, accesibilidad técnica o naturaleza pueden adecuar, como conducta
habitual y sin dañarse, su sonoridad a determinadas exigencias del repertorio
camarístico. De aquí surge el fundamento y la misma necesidad de reunir en
torno a un determinado repertorio, al tipo de voces adecuado a ese ideal
sonoro.
Apropiarse de este ideal sonoro, demanda un trabajo
sostenido en el tiempo, dado que, como se dijo, no se trata simplemente de la
cantidad numérica de integrantes del organismo,
sino del trabajo periódico que posibilita la adecuación absoluta del
instrumento - coro, al repertorio que se debe abordar.
Aquí radica el argumento sustancial que diferencia
al Coro Polifónico Nacional del Coro Nacional de Cámara, elencos que deben
adecuar sus perfiles vocales e ideales sonoros al repertorio que les compete.
B.2.- Las exigencias del repertorio y las
disposiciones estructurales del cantante.
El coro de jóvenes debe reunir a cantantes hasta
los 25 o 26 años, edad en la que probablemente el joven haya concluido su
formación curricular y comience a transitar en el ámbito profesional y el mundo
del trabajo.
Deben considerarse algunos factores relevantes para
la conformación del repertorio factible de ser abordado por un coro de jóvenes.
Tratándose de integrantes que se encuentran en etapa de formación, las
dificultades técnicas y musicales de las obras seleccionadas, se verán
limitadas por coreutas que aún no han alcanzado su madurez profesional.
Es normal que, al menos en una parte del coro, las
voces aún no hayan madurado fisiológicamente y la técnica
vocal esté en vías de desarrollo. Además, el siglo XX trajo aparejado nuevas
dificultades y desafíos al repertorio coral de cámara: La extensión de los
registros vocales y el virtuosismo del solista trasladado al coro.
Exigir las dificultades del repertorio del coro de
cámara a cappella a un coro de formación no solo es inapropiado, sino irresponsable,
puesto que el repertorio debe adecuarse a las posibilidades de sus integrantes
y por ello no será conveniente abordar obras que comprometan la salud vocal de
sus integrantes o excedan cualitativamente al elenco por estar en etapa de
formación. Necesariamente habrá que resignar y desplazar obras
fundamentales del repertorio coral por resultar inaccesibles desde el punto de
vista del cuidado foniátrico, técnico y falta de experiencia profesional.
Argumentamos con lo aquí expuesto, que un coro de
jóvenes a cappella no podrá cumplimentar con los objetivos del coro de cámara a
cappella, limitando sus objetivos artísticos.
B.3.- El número de integrantes.
Hemos afirmado al inicio que, el coro de cámara a
cappella adquiere su fisonomía actual a partir del siglo XIX y que,
convalidando este modelo, los compositores han creado sus obras para ser
interpretadas con las particularidades de este instrumento.
Los factores que determinan la cantidad adecuada
para abordar el repertorio son:
Las obras con “divisi”(3),
las obras doble coro(4) y policorales(5).
(3 Dividir una, varias o todas las
cuerdas del coro. Ej. Soprano 1, Soprano 2, etc. Ej. Lamentaciones
de Jeremías Propheta de Alberto Ginastera).
(4 Dividir al coro en dos secciones. Coro 1 y coro
2, cada uno integrado por las cuatro cuerdas).
(5 Obras en las que el coro puede dividirse en tres
o más secciones. Ej. De profundis de Penderecki. Tres coros a 4 voces cada
uno).
Responder a las
exigencias sonoras de intensidad (volumen) y densidad (peso sonoro) que exige
el repertorio(6).
(6 F. Poulenc, pide en algunos de sus motetes y
chanson intensidad ffff y divisiones en la cuerda que suponen que la misma está
integrada al menos por 10 o 12 cantantes. Ej. “La blanche neige”).
Al estar el coro conformado por 52 cantantes, se
podrá abordar todo el repertorio comprendido en el ámbito camarístico, pudiendo
dividir sus cuerdas o al mismo coro en subgrupos.
Esta posibilidad escapa a los coros de cámara
vocacionales, cuyo número difícilmente supera los 30 integrantes, desterrando
un porcentaje importantísimo de obras y compositores de todos los tiempos,
porque las formaciones habituales de los coros vocacionales de nuestro país no
lo pueden abordar.
Con esta modalidad, el coro, al dividirse en dos,
podrá contar con 6 o 7 integrantes(7) en cada una de sus cuerdas
sosteniendo la densidad e intensidad requeridas, sin que el exceso de volumen
intente suplir la falta de número y densidad malogrando la calidad sonora y el
producto artístico.
(7 En una obra doble coro, esto significa 6 o 7
sopranos en el coro I y 6 o 7 sopranos en el coro II. Lo mismo sucederá en las
otras tres cuerdas. Sumando cada uno de los coros entre 25 y 28 integrantes).
Argumentamos aquí que, 52 cantantes es la cantidad
adecuada para cumplir con las demandas de repertorio, ampliando las
posibilidades de abarcar un número de obras sustantivamente mayor.
Cabe señalar que el mismo Coro Polifónico Nacional,
necesita frecuentemente convocar a cantantes de refuerzo para poder abordar
algunas obras, dado que la nómina de integrantes con la que cuenta el organismo
resulta insuficiente para equilibrar su sonido con determinados orgánicos
orquestales.
B.4.- Un coro profesional adecuado a los paradigmas
vigentes.
El revisionismo histórico, es un factor
insoslayable que deberá ponderarse y tener en cuenta al referirnos a una
actividad artística profesional de jerarquía.
Hace varias décadas que, en todos los ámbitos del
arte y de otros saberes se ha redimensionado el valor de la obra en su contexto
y con los criterios interpretativos “agiornados” a la época. Una suerte de
revalorización arqueológica ha impregnado a la cultura y al arte.
Constatamos que, en el mundo, hasta las mismas
empresas discográficas han impuesto en el mercado la modalidad de la grabación
con instrumentos réplicas de época, en los ámbitos donde fue gestada la obra, y
el estudio y toma de decisiones interpretativas a partir de documentos
originales de los compositores. Esto ha generado una valorización y nueva
exigencia que impuso una nueva modalidad: grabar la obra de Bach con un clave
de época y en el temperamento y pitch adecuado. Las grabaciones del clave bien
temperado en un piano Steinway de gran cola, quedan atrapadas en praxis
anacrónicas de una persistente modalidad postromántica.
Esta modalidad, se instaló en las salas de
concierto de todo el mundo. Por ello, interpretar los motetes de Bach, los
ciclos de Lieder de Mendelssohn, Las Indianas de Guastavino o la chacarera de
las piedras de Atahualpa Yupanqui, solo por ilustrar con algún ejemplo, exige
un instrumento cuya sonoridad no desvirtúe la obra apartándola de su contexto
sonoro, musicológico e histórico. Requiere de un instrumento ajustado a los
estándares de competitividad y profesionalismo establecidos en los paradigmas
vigentes. Este es el paradigma adecuado para el coro de cámara a cappella.
Actuar en representación del Ministerio de Cultura
del país, fuera de los paradigmas y calidades exigidas, no
solo desacredita las más altas aspiraciones de profesionalismo y excelencia de
los elencos, sino que devela una suerte de ignorancia culposa que redunda en
una mala prensa.
C.- El repertorio específico del coro de
cámara.
C.1.- El repertorio Argentino
Con el propósito de preservar nuestro patrimonio
cultural y divulgar la obra de nuestros compositores, el Coro Nacional de
Cámara dedicará una parte significativa de su programación a concretar estos
objetivos. Para ello, deberá elaborar programas de concierto que incluyan el
repertorio académico y popular de nuestro país.
Ciertamente, nuestra historia de la música coral,
ha nutrido nuestro patrimonio cultural con un extenso repertorio forjado a lo
largo de todo el siglo XX hasta nuestros días. Son innumerables las obras que
han dado a luz nuestros compositores.
Es necesario destacar que este repertorio no queda
limitado a la modalidad de la música académica exclusivamente. Desde
hace décadas un potentísimo fenómeno ha hecho irrupción en la música coral de
nuestro país. Una nueva faceta compositiva, el arreglo coral de música popular,
ha puesto en valor a nuestra música folclórica y autóctona en todos sus
géneros, aportando a nuestro repertorio coral de cámara a cappella un ilimitado
número de obras.
Tratándose la música de un arte temporal, porque
solo vive cuando se la interpreta, nos percatamos que sin un compromiso real
por la ejecución de las obras, estás y sus compositores están destinados al
olvido y a la muerte. Los Hombres que enaltecieron nuestro arte musical, los
próceres de nuestra música, los compositores de ayer, de hoy y de siempre
permanecerán encriptados.
Es responsabilidad y competencia de quienes velan
por la cultura, mantener vivo y
atesorar nuestro patrimonio cultural,
artístico, musical, académico y popular e implementar los medios adecuados para
alcanzar tan noble fin. Este es uno de los propósitos altruistas del Coro
Nacional de Cámara.
C.2.- El repertorio Latinoamericano y universal
“Patrimonio de la humanidad” es una expresión que
en las últimas décadas ha alcanzado una particular significación y su contenido
puso de manifiesto una necesidad y urgencia. Esta urgencia está fundada en un
criterio de realidad claramente constatable: Lo que no se cuida, se destruye;
lo que no se preserva, muere.
Quiso la humanidad que el valor material, simbólico
y espiritual de un “ente” natural o artificial, traspase las fronteras del
tiempo, para testimoniar a todos los hombres la magnitud de la naturaleza y la
prodigiosa obra de quienes nos han precedido. Al representar en el concierto la
música Latinoamericana y universal, contribuimos a mantener vivo este
patrimonio.
Sócrates, Rembrandt, Bach, Mendelssohn, Goethe,
Neruda, Parra, Mistral, Borges, Villalobos, Ginastera, Yupanqui, son Hombres de
otros tiempos. Al actualizar su obra, ponemos de manifiesto su valiosidad y
contribuimos con este traspaso generacional, que nunca podrá detenerse para que
el hombre, siendo fiel a sus potencias superiores, continúe humanizándose a
través del arte y la cultura.
Por ello, el Coro Nacional de Cámara deberá
contribuir con este traspaso generacional que
permita difundir este “Patrimonio musical de la
humanidad”.
D.- Diferencias específicas con los otros organismos artísticos dependientes del
Ministerio de Cultura de la Nación
D.1.- Descripciones y constataciones
Por todo lo aquí presentado, constatamos que:
El repertorio que deberá abordar el Coro Nacional
de Cámara, no puede ser abordado por el Coro Polifónico Nacional por las
características particulares y distintivas de éste organismo, que son las
adecuadas al repertorio sinfónico coral.
Tampoco sería adecuado exigir la calidad esperada
para un coro de cámara profesional, a un coro integrado por jóvenes en etapa de
formación, desconociendo los factores estructurales de esa etapa de transición
que afectan a: las posibilidades de los registros vocales, la incorporación de
una técnica vocal aún no consolidada, las dificultades técnicas de las obras y
la poca experiencia, restringiendo por ello las posibilidades del repertorio.
D.2.- Respuestas del Ministerio de Cultura a las
nuevas necesidades
Debido a las particularidades de los repertorios y
la necesidad de ajustar el elenco a esas exigencias, el Ministerio de Cultura
tomando conciencia y respondiendo a dichas necesidades, ha creado los diversos
organismos, cada uno con sus objetivos y
especificidades. En virtud de ello, desde mediados del siglo pasado, comenzaron a
gestarse nuestros organismos artísticos nacionales.
En las últimas décadas del siglo XX, todas las
áreas del saber científico y humanístico, incluyendo a las artes, se han
ramificado en diversas especializaciones y determinado su objeto y
competencias. El modelo de sabio y personalidad competente, dejo de ser el que
tenía un manejo sumario y general de su profesión, sino el especialista. No
tardó en llegar a todas las modalidades del arte esta necesidad y nueva
exigencia, para poder responder con probidad y competencia a este nuevo
paradigma.
La creación de nuestros organismos artísticos,
resultó de una obvia necesidad de adecuación a los tiempos, a las necesidades y
a las especializaciones, por ello se jerarquizaron y ampliaron las propuestas
artísticas a través de: la Orquesta Sinfónica Nacional y la Orquesta Juan de
Dios Filiberto, el Ballet Folclórico Nacional y el de Danza Contemporánea, el
Coro Polifónico Nacional y ahora, el Coro Nacional de Cámara.
Concluyendo
Por todo lo argumentado y fundamentado, afirmamos
que debe existir un organismo artístico especializado y calificado de acuerdo a
los paradigmas mundiales vigentes, que asuma el repertorio coral de cámara a
cappella, difundiendo y preservando nuestro Patrimonio Argentino y
contribuyendo con el traspaso generacional del repertorio universal, que es
“patrimonio de la humanidad”.
Fieles a su misión, quienes trabajan en la cultura,
deben velar por la conservación de este patrimonio y difundir la obra
imperecedera de quienes nos han precedido, encausando los recursos para cumplir
con tan noble propósito.